Busqueda de la paz en la naturaleza

Duclos, Cristina

Busqueda de la paz en la naturaleza

26 de Abril  - 
10 de Junio

  • Jaula Libélulas (detalle)
  • Jaula Abejorros
    acero | 150 x 90 cm
  • Anémona I
    óleo sobre lienzo | 100 x 100 cm
  • Jaula Abejorros (detalle)
  • Paz
    óleo sobre lienzo | 100 x 100 cm
  • Jaula Mariposas
    Acero y técnica mixta | 150 x 85 cm
  • Amapola I
    óleo sobre lienzo | 180 x 60 cm
  • Jaula Mariposas (detalle)
  • Amapola II
    óleo sobre lienzo | 180 x 60 cm
  • Pez
    bronce | 107 x 37 x 140 cm
  • Hoja
    bronce | 315 x 160 cm
  • Hoja
    tinta china sobre papel Boutan | 165 x 54 cm
  • Amanecer
    óleo sobre lienzo | 165 x 100 cm
  • Nido
    bronce | 17 x 17 cm
  • Arbol II
    bronce | 250 x 167 cm
  • Tres arboles en invierno
    bronce | 33 cm (alto)
  • Flor de Almendro
    óleo sobre lienzo | 57 x 84 cm
  • Magnolio en invierno
    bronce | 47 cm (alto)
  • Anémona rosa y flor de cerezo
    óleo sobre lienzo | 56 x 101 cm
  • Magnolio en primavera
    bronce | 47 cm (alto)
  • Anemona
    acuarela | 90 x 100 cm
  • Arbol raíces
    bronce | 55 x 44 cm
  • Círculo cromático
    técnica mixta | 100 cm diámetro
  • Arbol movido por el viento
    bronce | 50 x 50 cm
  • Flora
    bronce | 60 x 47 cm
  • Frutal en primavera
    bronce | 30 cm (alto)
  • Primavera
    bronce | 57 x 47 cm
  • Jaula Libélulas
    acero | 150 x 95 cm

Duclos, Cristina

Busqueda de la paz en la naturaleza

La exposición

LA OBRA DE CRISTINA DUCLÓS

(por Carmen Sabalete)

El buen Dios habita en el detalle, decía Aby Warburg. Y algo de la importancia de lo mínimo y lo pequeño conoce Cristina Duclós, porque parte de la última obra que presenta recala en ese universo diminuto, la mayoría de las veces pasado por alto. ¿A quién le va interesar el vuelo de un abejorro? ¿Quién repararía en una libélula? Duclós agranda lo que siente grande, hermoso, importante. Cristina se fija en ellos y los pinta como si los viese a través de una lupa. La lupa de su mirada, que agiganta todo por pura admiración y mimetismo. Los insectos son maravillosos. Los agrando sin darme cuenta, por admiración, por conexión. Me transformo en lo que pinto, explica. En ese tomar nota del detalle se percibe cierta cercanía a los maestros orientales como Hokusai, de trazo tan paciente y riguroso. Hoja está realizada con una plumilla de tinta china superdelgadita. Sí, algo de oriental tienen, la minuciosidad, la serenidad, buscar al máximo la perfección, explica, algo que –sorprendentemente- casa a la perfección con la monumentalidad de sus obras. ¿Mimetismo, decíamos? Aquí la mimesis debe interpretarse más como relación entre las cosas, tal como puede interpretarse también desde Platón y Aristóteles, que como la fidelidad a la exactitud del motivo, a la copia formal. Nunca hago dos cosas iguales. Me gusta crear, no copiar, remarca. Nada hay en Duclós de copia. Y todo de relación, de diálogo.

Un diálogo sincero que termina resultando la metamorfosis del motivo, como en la obra Círculo cromático, donde varias mariposas de seda con volumen, insertas sobre una superficie circular, son toda una metáfora del proceso creativo, de la propia paleta del artista. Pintadas, como explica, (…) poniendo gota a gota de color, una al lado de otra, para formar las tonalidades, los pigmentos abandonan su crisálida, resultan mariposas por fin, subrayando la importancia de la imaginación del artista y, de nuevo, la relación sutil e íntima entre las cosas: un punto al lado de otro punto de color abre la posibilidad del surgimiento de un tono diferente, formado por el ojo al contemplarlos juntos. Comencé con la pintura, haciendo muchos retratos; ahora soy más libre. El retrato te permite menos fantasear, y a mí me gusta mezclar la realidad con la imaginación. Fantaseo mucho, mucho. Yo vivo soñando, nunca bajo las persianas. Me duermo mirando las estrellas, subraya. ¿Adónde le lleva esa imaginación? Podríamos decir –fácilmente- que a crear un universo propio, diferente, alejado del mundo actual. Pero la imaginación en Duclós es ante todo el resultado de una conversación, podría decirse que privada –de nuevo una relación-, con la naturaleza, y esta se teje en su día a día, en sus minutos cotidianos. Y ahí el vínculo que se establece con el mundo es evidente. No lo rechaza; aparece transformado por ese diálogo profundo con lo natural. Mi objetivo máximo es llegar a la naturaleza. He logrado una gran libertad. Me dedico de lleno a la búsqueda de la paz, la tranquilidad; la naturaleza. Y si esta es importante en su obra, la innovación, el progreso, no es menos. Cueste lo que cueste; exija la dedicación y esfuerzos que sean necesarios. (…) Su búsqueda le empuja a innovar sin cesar en su trabajo, explica Cristina Mato. Por eso, cada exposición suya puede interpretarse como un organismo vivo. En esta, donde la escultura y el trabajo en bronce tienen más presencia, los insectos, las flores, los árboles, las hojas –con independencia de su técnica y tratamiento- adquieren protagonismo sin rivalizar entre ellos. Todos poseen su lugar, su locus, y agrandado; es decir, más que ennoblecido, puesto en valor, subrayado, porque Duclós los reviste de ese mismo respeto y dignidad que Velázquez confería a los mendigos en sus obras; el que otorga la mirada libre. Y eso nos tendría que dar que pensar en un mundo donde todo cada vez es menos importante, donde el environment icónico que nos rodea –ese trasiego continuo de imágenes mediáticas- agota al ojo, lo cansa y –distraído- hace que pierda la proporción de lo que ve. Entonces, ¿cómo nos sitúa la pintura de Duclós ante el mundo? ¿Cómo nos mira? Tal vez reclame cierta atención –hay que estar atentos, dice-, cierta pausa relajada en nuestras prisas, que puede relacionarse con esa interrupción de las coordenadas normales de la experiencia sensorial que Rancière estima como la eficacia estética del arte. La obra de Cristina Duclós abre un espacio a la distancia, al detenimiento.

¿Busca un efecto determinado en el espectador? Probablemente. Y ahí encontramos cierta reminiscencia moderna, más clásica, en su trabajo. ¿Cuál puede ser? Quizá que nos interroguemos acerca de por qué este mundo pierde belleza y serenidad –esa que ella encuentra en la naturaleza- tanto como pie. Una clienta, de la que hacía mucho tiempo que no tenía noticias, me llamó y me contó que había tenido un día monstruoso. Cristina, me dijo, he encendido la luz de tu cuadro, y estoy a oscuras en el salón, sólo con esa luz y soy la mujer más feliz del mundo, tanto que me sentía obligada a llamarte y contártelo, explica. Pero, ¿quién sabe? Las inquietantes sonrisas de Flora y Primavera, esas ‘ninfas renacentistas’ que parecen idénticas y sin embargo son completamente diferentes, tal vez sepan que las obras de arte escapan de la intencionalidad de cualquier objetivo y plantean cuestiones diferentes en la medida en que la mirada del espectador dialoga con ellas, se deja desnudar y asombrar. Entonces, el mismo respeto y admiración del trabajo minucioso de los motivos de Duclós revierte en la experiencia personal ante su obra. Delante de ella, ¿qué reloj no va a detenerse y echar al traste las mismas manillas? Hay que contemplarla detenidamente; hacerse con ella, re-crearse con ella, una y mil veces, las que sean necesarias para que oigamos cómo nos nombra, para que nos llegue ese nombre secreto nuestro que sólo ella conoce; para que nos ‘toque’. Hay que demorarse para ver, en esos cuadros-puzle de flores gigantes, vidrieras posibles que no precisan de la transparencia del cristal para filtrar la luz exterior en el interior, para iluminar; hay que tomarse un tiempo para comprender que una casi evanescente jaula de ‘telarañas alambre’ concentra toda la potencia de un breve haiku; esculturas poemas en los que la palabra adquiere forma, donde queda dicha sin necesidad de concepto. ¿Y ese pez telúrico, del color del fondo marino, cargado de toda la densidad de la materia –como si arrastrase la suciedad de los mares limpiándolos-, que parece un pecio abandonado, qué nos querrá decir? ¿A qué limpieza llama? ¿De qué mundo procede? ¿Del de los sueños? ¿De la infancia? Todo un misterio. Chantal Maillard escribe: Liviano como los pájaros, mineral como las piedras, bajo el flujo de las palabras que reniegan, sobrellevándolas como la corriente de un río a las barcas y a los remos que la hienden, así el gozo, bendiciendo a quien de él se defiende, así el gozo1. Así el gozo ante estas obras. Un misterio. Lo mismo que el viaje al que invita la enorme Hoja. ¿Cuántas veces, de niños, no hemos deseado subirnos a las hojas de los árboles que arrastraban los riachuelos de lluvia que corrían por las calles en las tormentas? Hoja es una barca -¿de Caronte?, nos preguntamos- dispuesta a llevarnos al otro lado de la orilla. ¿De Caronte?, insistimos. Silencio. Hoja permanece concentrada en la potencialidad poética de sus dimensiones, rotunda, dejándose acompañar por la fragilidad de la rama seca que queda a su lado, entre la vida y la muerte aún (¿acaso no se intuye un posible brote verde en ella?). Así el gozo, entonces, que bendice a quien no comprende, a quien se defiende de él. Así el gozo.

Maillard Chantal, Husos. Notas al margen. Pre-Textos. Valencia, 2006. P. 94.

Biografía

CRISTINA DUCLOS

Exposiciones
1975 Exposición individual. Galería Faunas, Madrid.
1976 Seleccionada en el concurso Blanco y Negro para jóvenes pintores, Madrid.
1977 Miniaturas. Galería Círculo 2, Madrid.

Exposición individual. Galería Los Canos, Sotogrande, Cádiz.
Cuadros Europeos. Portal Gallery, Londres. Reino Unido.
1978 Exposición individual en la Oficina de Turismo de Nueva York. EE.UU.
Seleccionada en el Premio Blanco y Negro para jóvenes pintores. Madrid.
1981 Exposición individual. Galería Monócromo, Madrid.
Medalla de Honor en el Premio Condesa de Barcelona, Madrid.
1984 Seleccionada para participar en Centenario del Salón de los Independientes, Grand Palais de París, Francia.
1985 Madrid visto por sus pintores. Homenaje a Solana. Palacio de Las Alhajas, Madrid.
Homenaje a Perceval. Club Urbis, Madrid.
1986 Carnaval 86. Galería Infantas, Madrid.
La Magia del Arte Español en Brasil. Dirección General de Relaciones Culturales del
Ministerio de Asuntos Exteriores de Brasilia (Embajada de España); Río de Janeiro (Palacio Gustavo Capanema)
y Sao Paulo (Banco Exterior de España). Brasil.
La Navidad. Galería Alfama, Madrid.
1987 Mujeres en el Arte Español. Galería Alfama, Madrid.
1989 Exposición individual. Galería Ansorena, Madrid.
1990 Exposición individual. Casa de Goya, Dirección General de Relaciones Culturales del Ministerio de Asuntos Exteriores, Burdeos, Francia.
1992 Exposición individual. Galería Ansorena, Madrid.
1993 Art Miami 93. Galería Ansorena, Miami, Florida, EE.UU.
Exposición individual. Galería Sherry French, Boca Ratón, Florida, EE.UU.
1994 Exposición individual. Galería Ansorena, Madrid.
1995 Art Miami 95. Galería Ansorena, Miami, Florida, EE.UU.
Vista Gallery, Nueva York, EE.UU.
1996 Barnard-Biderman & Worth Gallery, Nueva York, EE.UU.
Exposición individual. Galería Ansorena, Madrid.
1998 Exposición individual. Galería Ansorena, Madrid.
2000 Exposición individual. Galería Ansorena, Madrid.
2002 Exposición individual. Galería Ansorena, Madrid.
2003 Exposición permanente en la Galería Nacional de Arte Extranjero, Sofía, Bulgaria.
2004 Exposición individual. Galería Ansorena, Madrid.
2006 Exposición individual. Galería Ansorena, Madrid.
2008 Exposición individual. Galería Ansorena, Madrid.
2010 Exposición individual. Galería Ansorena, Madrid.
2012 Exposición individual. Galería Ansorena, Madrid.
Exposición individual. Bridge Gallery, Distrito 798, Pekín, China.
2013 Exposición individual antológica. Casa de Vacas, Ayuntamiento de Madrid, Madrid.
2014 Realismo Español: Generación Años 50, Fundación Van der Linde, Montánchez, Cáceres.
2015 Exposición individual. Galería Ansorena, Madrid.

2017 Exposición individual. Galería Ansorena, Madrid.

 

Exposiciones del artista en Ansorena

09 de Mayo -
15 de Junio
2017
17 de Marzo -
28 de Abril
2015
11 de Mayo -
12 de Junio
2010
06 de Mayo -
07 de Junio
2008
25 de Abril -
26 de Mayo
2006
11 de Mayo -
11 de Junio
2004
11 de Junio -
19 de Julio
2002
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